16 de enero de 2017 a las 23:07

Qué hacer bien cuando las cosas van mal


Efectivamente, las cosas no siempre nos van bien, no siempre sopla el viento a nuestro favor, no siempre nuestras expectativas coinciden con la realidad, no siempre somos quien querríamos estar siendo. Y entonces puede surgir en nosotros un cierto desasosiego, una cierta ansiedad, malestar, malsentir,…que nos puede incomodar. Y es justo en ese momento, cuando percibimos ese malestar, ese malsentir, ese malpensar, cuando podemos hacer 2 cosas, 2, que seguro nos van a ayudar. 

 
1. Parar: sencilla y llanamente parar. Stop. La vorágine de actividad en la que muchos vivimos sencillamente nos hace muy incómodo el pararnos, lo percibimos como algo que no está del todo bien por el simple hecho de que respondemos con inquietud a aquello que no hemos experimentado lo suficiente y...

...¿hace cuánto que no te permites ir lentamente al trabajo?, 

...¿cuándo fue la última vez que te tomaste un café sencillamente saboreándolo?, 

...¿recuerdas la última vez que tuviste tiempo para pensar sobre el desarrollo de un proyecto?). 

Pero es solo eso, una cuestión de hábito y los hábitos se hacen y se deshacen a fuerza de repetición (vinculada a tus propósitos, claro, pero esta vez no hablaremos de esto). Así que parar y aguantar ahí quieto (en una ocasión leí en un muro de la calle un texto muy sencillo “si esperas, se pasa” y es cierto, pero creo que se les olvidó añadir que no es solo esperar, es un esperar consciente, tratando de investigar, qué hay, qué no hay, qué sería necesario poner en marcha,…). Se trata de parar y conectar con uno mismo y lidiar con volver a encontrarte. No pasa nada, eres tú contra ti, no va a salir ganando nadie más que tú. Pararte y encontrarte siempre es una estrategia de gana-gana. Pero no solo estamos nosotros, también está la presión de la sociedad. Y en concreto en este tema, esos mensajes que constantemente aparecen en las portadas de las agendas "chachis", en las bolsas de tela para la compra, en nuestras redes sociales,... en contra de la importancia y beneficios de pararse. Seguro que ya te has encontrado con más de uno tipo “la vida es como ir en bicicleta, si te dejas de pedalear te caes”. Y aparece ahí la frase, con letras Mr Wonderful y, de fondo, una foto “superfiltrada” en tonos sepia y una chica posiblemente “supercuca” con los pies fuera de los pedales y las manos indolentemente apoyadas en la manillar. Es cierto, en una bicicleta si te paras te puedes caer pero, en ocasiones, en muchas ocasiones, también es importante parar para no terminar cayéndote, verdad? Pues es mucho mejor eso: Antes de caerte, párate. Eso no quiere decir que te vayas a quedar ahí para siempre, quiere decir que estás recobrando aliento, que estás reposicionándote, que estás comprobando si la dirección es la adecuada,…y tantas y tantas opciones. Ya sabes:
                                                                      

                                                                            “la vida es como ir en bicicleta, a veces si no te paras, te caes”, ;)

2. Vincular tu pasado, tu presente y tu futuro: y cuando seas capaz de pararte, no mires solo al futuro, no te quedes solo con el pasado, conéctate con quien fuiste, con quien eres, con quien quieres ser. No es cierto que lo único importante es el presente (y podríamos volver a esas frases impresas sobre fotos “superfiltradas”) porque, si lo fuera, si solo fuéramos presente tendríamos un grave problema (casi tan grave como cuando somos futuro, única y exclusivamente un futuro incierto que devora nuestro presente). Sin embargo, cualquier persona que conozca mínimamente el desarrollo evolutivo del ser humano, sabe que la capacidad para aprender está directamente vinculada a las experiencias que somos capaces de recordar y la capacidad para activarnos está íntimamente ligada a las consecuciones que perseguimos (futuro puro). Pruébalo, cuando eres capaz de conectarte con tu desarrollo, con tu vida como un todo, verás que tu vida fluye o mejor dicho, que eres capaz de fluir con tu vida, de fluir en tu vida. Es esa sensación de empoderamiento que da el reconocer que los pasos que diste en el pasado son los que te han llevado hasta aquí, así como los pasos que estás dando justo ahora son los que te van a poder llevar hacia donde quieres estar en el mañana.

Ya ves, 2, solo 2, solo 2 cuestiones que puedes poner en marcha para encontrarte mejor cuando las cosas no van bien.


Gracias de corazón por leerme. En el próximo más, y posiblemente mejor!

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